Saliva de porcelana
y parda la gata,
rotas las horas
respiran anhelos
que desnudan el alma.
Sal gruesa
de silencios. Hay
besos de perro
y gritos en los muros
explotando en un azul de estéril tristeza
sin cesar en la marejada, en la madrugada
donde resplandecen sombras
que escupen gritos rotos
de porcelana
Javier Castañón 09-01-2010
Grito los dias
y florecen colibries.
Tú sin embargo
espantas profundidades
y dioses pupurados se sulfuran
mientras mastines mastican tésticulos
en las puertas del eden.
Surcamos venas alotrópicas
que retumban en zumbidos fosforescentes
y un amargo sabor a sales milenarias
se eternizan en tus papilas gustativas
sientes como se te inunda el alma
de sudor y congoja florecientes
naciente y poniente se juntan sonriendo
mientras la brisa perfumada
sosiega una mirada mintiendo.
Grito los días
y el eco me responde noches corteses
Predico con lágrimas negras
la caida de mis gozos
repito con pasión siniestra
la tardanza de tus logros
y juntos tornamos el sol en negro
para escarnio de las estrellas y los astros
un instante eterno de abrir
y cerrar de verdes ojos
predico con sales antiguas
que todos somos una estrella
y su ley es el amor
correo de la mia soy sin saberlo
de la estrella de sal mudada en salario
convergen rompientes de espuma
y a poco saben las escasas migas
que dejan los señores en tu mano
predico sin argumento
sin desdicha sin tormento
las ideas como avispas
las razones como cuerdas
que anudan el cuello de la escarcha
y siegan las cosechas de el vacio, de lo árido
la cosecha de almas muertas
para formar mundos sutiles
reventando en insondables supernovas
la creacion febril cede el paso y aboga
por cesar ya este llanto de lágrimas negras
De buques hundidos en la nada
De manos manchadas de breas
De historias perdidas en la niebla, del dolor y los gozos
De mis Dioses y Demonios.
Prediqué sin compañia
la hermandad de los no santos.
Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.
Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.
Amo la noche, sombrero de todos los días.
La noche, la noche del día, del día al día siguiente.
Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos.
Una tarde cogí mi paracaídas y dije: “Entre una estrella y dos golondrinas”. He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.
Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arco iris.
Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte.
El primer día encontré un pájaro desconocido que me dijo:
“Si yo fuese dromedario no tendría sed. ¿Qué hora es?”. Bebió las gotas de rocío de mis cabellos, me lanzó tres miradas y media y se alejó diciendo: “Adiós” con su pañuelo soberbio.
Hacia las dos de aquel día encontré un precioso aeroplano, lleno de escamas y caracoles. Buscaba un rincón del cielo donde guarecerse de la lluvia.
Allá lejos, todos los barcos anclados, en la tinta de la aurora. De pronto comenzaron a desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón jirones de aurora incontestable.
Desde las Horas Rotas. Un poema de Jose Ramon Santana Vazquez.
…Los glaciares
de caracola,
resucitaban
soles reñidos
de poniente.
Tundras dormidas
besando la mañana
y enarbolando
agujas del verdal,
cavaban rampas
enmarañadas de mares.
Apergaminados
murmullos abisales,
de peces preñados.
La olvidada diana,
marina del gallo
al amanecer.
Chorreando carabelas
de canastillas,
hechas costilla
con promesas
tuyas y mias.
Nieve ardiendo
tinieblas,
entre maizales naranja.
Centelleando
su cresta,
al explosionar
la cima.
Quietos sístoles
de erizo
recauchitando
la tarde
vomitada con azúcar.
Y cefalópodos
disfrazados, huyendo
en el yerbal
humeante.
Mojando jamón
del timón,
con tripas del viento.
La caries aborrascada,
de piratas
espantados
al abordaje.
Besos tiernos
bruñidos del tiburón,
con sabor a ropa seca.
Mi sinai del mar
claro de luna,
y sus ojos prestados
leyendo arrecifes
calientes de hielo.
La ilusionada ola,
del tártaro siroco
hecha cautiva por tí.
Hoy perla negra,
al resguardarse
encaracolado.
Balancín de uva
sin habitar,
huecos ecos
mudos del corazón.
La concha,
del silencio
al revés.
Atalayada oreja, contigo
y el deseo proa por morderte…
Nada como Walt Whitman, para revitalizar el espíritu. Si América es el Nuevo Mundo. Walt Whitman es su poeta, que canta con energia renovada, sensual, a veces ingenua e inocente que solo se da en las almas libre, y con fuerza vitalista a la Libertad a la naturaleza y al Dios interior que todo hombre o mujer lleva dentro.
Frotándome lija leo un mensaje herido – Humberto Díaz
Yo no quiero escribir
Poemas
Sino salmodias
Emblemas
Tactos purificantes de
Signos
Rebosantes de silencio
Yo quiero escribir
Oralmente
Me pongo la boca
Desprendida de una Estatua
¡Habla oh escritura
Reconstituida!
Siento
Exhalaciones de
Lenguas
Encaramadas en el
Eco
Quiero emitir mi
Aliento
Chirriante de
Palabras
En el oído de un
Hombre
Que no se dé cuenta
No son palabras
Son raspaduras
Del ave del Agüero
Mis ojos son un poco
Táctiles
Mis manos se secan
En medio de
Sombrías acechanzas
Mis pies están
Envueltos en una
Telaraña que suena
Mi corazón sube y
Baja
En un agua dorada
Saboreándola
Hasta que aparece el
Bronce
Llamándonos /
Ahora
El viento tiene una
Pelambre fúnebre
Husmeo
Restos de hosannas
Mis sentidos
Ya no son
Puramente
Escamas de mi Ser
Los verídicos se
Asocian
Al habla secreta de
Las Quimeras
“Mira
Creo que he envejecido
Los hongos caminan
Sobre mi piel”
“Sí
Uno acaba por hartarse
De su propia
Agonía”
El agua produce
Negruras del
Olvido
El Tigre
Más y más rayas
A veces
Veo que la Luna
Tiene
Mis dos remos
Sólo he producido
Un torbellino de
Calaveras
En el corazón del
Hombre
Mi comentario: Me gustan estas palabras, suenan recias, con fuerza, como lija que pule la esencia.
Y desnuda su alma ve que la suerte esta echada
Antigua alma del bronce vino y devino con los milenios
apestando a ramera tangencial que deseada
corona las crestas del sendero huido
escarneciendo nichos que bogan en espirales y laberintos.
El ser y la muerte pueblan los pañuelos y los gritos.
Cesa la danza de la muerte en vivo.
Ya no dibujan sus astas cunas de heridas en el vacio.
Aparté la mirada de las córneas de la Virgen de Guadalupe, mientras las moscas se acercaban a las velas.
He olvidado el nombre de los ríos, de las calles, y de los dictadores. He olvidado cualquier recuerdo memorizado contra mi voluntad. Cada vez que duermo con una adicta, todo vuelve a oler a la soga del muerto. Me asusté cuando mi sudor empezó a oler como el suyo. Después me escapé. Nunca he podido mirar a una cámara, ni aguantar la mirada más de dos frases. Eso me ha llevado al individualismo y al miedo. Conviértete en el papel que interpretas ó préndele fuego al teatro. En el espejo, sólo veo a un hombre permanentemente decepcionado. Mis facciones son la desesperación de un autorretrato de Adam Neate.
Aparté la mirada de las lágrimas de cera que caían sobre los pies de la virgen mexicana. Fui incapaz de levantar la cabeza.
porque yo no puedo
porque yo no quiero
ni aunque dios no quiera
Porque yo no puedo vivir sin ella
Soy gitano y vengo a tu casamiento
a partirme la camisa
la camisita que tengo
Yo soy gitano y vengo a tu casamiento
a partirme la camisa que ellos tiñeron.
Me retiro
del esparto yo me aparto
ay que del olivo me retiro
ay del sarmiento me arrepiento
de haberte querido tanto
ay que del olivo
me retiro
A mi me gusta saborear la hierba la hierba buena
un cante por soleá
y una voz clara y serena
y una guitarra y tus ojos ay al laito de una candela
Soy gitano y vengo a tu casamiento
a partirme la camisa
la camisita que tengo
Yo soy gitano y vengo a tu casamiento
me parto la camisita, la camisita que tengo
A mi me gusta saboreá la hierba la hierba buena
un cante por soleá
y una voz clara y serena
y una guitarra y tus ojos ay al laito de una candela
Soy gitano y vengo a tu casamiento
a partirme la camisa
la camisita que tengo
Yo soy gitano y vengo a tu casamiento…
Hoy he releido este poema, se me cuajaron los ojos … A parte de las tres heridas, el amor, la muerte y la vida, a Miguel se le juntaba la herida del hambre de su hijo.
NANAS DE LA CEBOLLA
Miguel Hernández (Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir
una carta de su mujer, en la que le
decía que no comía más que pan y cebolla.)
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
Pues bien, las palabras de este poeta saben a hierro, a fuerza, a delirio conceptual, a zen semántico … es lo más revitalizante que he leido en años … y eso que es de la generación del 27 (1927 , 82 años hace …)
desataba los bancos
y sentado en la orilla corriente del paseo
dejaba divagar mis corderos escolaresTodo había cesado
Mi cuademo
única fronda del invierno
y el quiosco bien anclado entre la espuma
Yo pensaba en los lechos sin rumbo siempre frescos
para fumar mis versos y contar las estrellas
Yo pensaba en mis nubes
olas tibias del cielo
que buscan domicilio sin abatir el vuelo
Yo pensaba en los pliegues de las mañanas bellas
planchadas al revés que mi pañuelo
Pero para volar
es menester que el sol pendule
y que gire en la mano nuestra esfera armilar
Todo es distinto ya
Mi corazón bailando equivoca a la estrella
y es tal la fiebre y la electricidad
que alumbra incandescente la botella
Ni la torre silvestre
distribuye los vientos girando lentamente
ni mis manos ordeñan las horas recipientes
Hay que esperar el desfile
de las borrascas y las profecías
Hay que esperar que nazca de la luna
el pájaro mesías
Todo tiene que llegar
El oleaje del cine es igual que el del mar
Los días lejanos cruzan por la pantalla
Banderas nunca vistas perfuman el espacio
y el teléfono trae ecos de batalla
Las olas dan la vuelta al mundo
Ya no hay exploradores del polo y del estrecho
y de una enfermedad desconocida
se mueren los turistas
la guía sobre el pecho
Las olas dan la vuelta al mundo
Yo me iría con ellas
Ellas todo lo han visto
No retornan jamás ni vuelven la cabeza
almohadas desahuciadas y sandalias de Cristo
Dejadme recostado eternamente
Yo fumaré mis versos y llevaré mis nubes
por todos los caminos de la tierra y del cielo
Y cuando vuelva el sol en su caballo blanco
mi lecho equilibrado alzaré al cielo.